En materia de seguridad, el emperador está desnudo

Uno de mis cuentos favoritos es el Traje Nuevo del Emperador de Hans Christian Andersen, porque ejemplifica muy bien lo que la socióloga alemana Elizabeth Noelle-Neumann llamó la Espiral del Silencio. Ese fenómeno en el que los individuos de una sociedad adaptan su opinión de acuerdo a lo que piensa la mayoría, por miedo a que ésta piense que uno es ignorante, hasta que la realidad se impone.

En el caso del cuento, el emperador es timado por dos sastres que le hacen un traje de una supuesta tela invisible que sólo pueden ver los inteligentes. Todo el pueblo incluyendo el emperador, fingían ver el traje por miedo a ser tomados como tontos. Hasta que un niño hace la denuncia pública: el emperador está desnudo.

Esto aplica en el caso de la estrategia de seguridad implementada por el presidente López Obrador en la que apuesta por un modelo humanista y de pacificación social, que suena lindo como las telas finas del traje nuevo, pero que en realidad demuestra que los abrazos no frenan los balazos, que el “fuchi, guácala” no basta para tener paz y que a los maleantes poco les importa su mamá y su abuela.

¿Salvó vidas la liberación de Ovidio Guzmán? Tal vez. ¿El presidente está usando un modelo de seguridad diferente? Pues sí. ¿Hay que atender las causas que originan la violencia? Seguro. Pero, el problema es que lo ocurrido en Culiacán demuestra una realidad brutal:

Primero, de ahora en adelante, el país es rehén de la delincuencia organizada, porque los cárteles ahora saben que para doblegar al gobierno hay, que hacer uso de la fuerza y amenazar la paz pública.

Segundo, se mostró la sumisión que existe ante Estados Unidos, ya que el operativo fue realizado a petición del gobierno estadounidense.

Tercero, revive todas las acusaciones que hizo el López Obrador candidato hacia el actuar de los presidentes pasados y evoca la falta de resultados de su administración. No es lo mismo ser borracho que cantinero.

Cuarto, retoma el debate de que un narco es pueblo y que sus acciones son más tolerables que las de un evasor fiscal.

Y quinto, demuestra que las amenazas del narco pueden más que el estado de derecho, pues AMLO dice no ceder a las presiones, pero cambia de opinión cuando tiene violencia enfrente.

En resumen, Culiacán es el niño del cuento que se atreve a gritar que, en materia de seguridad, el emperador está desnudo.

En materia de seguridad, el emperador está desnudo

Uno de mis cuentos favoritos es el Traje Nuevo del Emperador de Hans Christian Andersen, porque ejemplifica muy bien lo que la socióloga alemana Elizabeth Noelle-Neumann llamó la Espiral del Silencio. Ese fenómeno en el que los individuos de una sociedad adaptan su opinión de acuerdo a lo que piensa la mayoría, por miedo a que ésta piense que uno es ignorante, hasta que la realidad se impone.

En el caso del cuento, el emperador es timado por dos sastres que le hacen un traje de una supuesta tela invisible que sólo pueden ver los inteligentes. Todo el pueblo incluyendo el emperador, fingían ver el traje por miedo a ser tomados como tontos. Hasta que un niño hace la denuncia pública: el emperador está desnudo.

Esto aplica en el caso de la estrategia de seguridad implementada por el presidente López Obrador en la que apuesta por un modelo humanista y de pacificación social, que suena lindo como las telas finas del traje nuevo, pero que en realidad demuestra que los abrazos no frenan los balazos, que el “fuchi, guácala” no basta para tener paz y que a los maleantes poco les importa su mamá y su abuela.

¿Salvó vidas la liberación de Ovidio Guzmán? Tal vez. ¿El presidente está usando un modelo de seguridad diferente? Pues sí. ¿Hay que atender las causas que originan la violencia? Seguro. Pero, el problema es que lo ocurrido en Culiacán demuestra una realidad brutal:

Primero, de ahora en adelante, el país es rehén de la delincuencia organizada, porque los cárteles ahora saben que para doblegar al gobierno hay, que hacer uso de la fuerza y amenazar la paz pública.

Segundo, se mostró la sumisión que existe ante Estados Unidos, ya que el operativo fue realizado a petición del gobierno estadounidense.

Tercero, revive todas las acusaciones que hizo el López Obrador candidato hacia el actuar de los presidentes pasados y evoca la falta de resultados de su administración. No es lo mismo ser borracho que cantinero.

Cuarto, retoma el debate de que un narco es pueblo y que sus acciones son más tolerables que las de un evasor fiscal.

Y quinto, demuestra que las amenazas del narco pueden más que el estado de derecho, pues AMLO dice no ceder a las presiones, pero cambia de opinión cuando tiene violencia enfrente.

En resumen, Culiacán es el niño del cuento que se atreve a gritar que, en materia de seguridad, el emperador está desnudo.