Estrés, la puerta abierta a la depresión y ansiedad.

México ocupa los primeros lugares a nivel mundial de estrés, pues el 43% de su población con empleo formal la padece, mientras que Chihuahua, tiene el primer lugar nacional en índice de suicidio. Es una cifra abrumadora, tomando en cuenta que su prevención se dejó de lado como si la salud emocional no tuviese relevancia en nuestras apretadas agendas.

La puerta hacia la depresión y la ansiedad empieza a abrirse cuando el estrés se incrementa, algunos de los signos más recurrentes son, molestias en el aparato digestivo (dolor, diarrea o estreñimiento), mala memoria, dolores de cabeza, falta de energía o concentración, problemas sexuales, cuello o mandíbula rígidos, cansancio, problemas para dormir o dormir demasiado, uso de alcohol o drogas para relajarse, pérdida o aumento de peso. Esto sucede porque la neuroquímica en nuestro cerebro se modifica y la energía para levantarse en las mañanas desaparece. Se experimenta anhedonia, que es la incapacidad para disfrutar aquello que antes degustábamos con placer.

Nuestro cuerpo es una máquina maravillosa, cada pieza de su sistema engarza a un ser vivo con capacidad de comprenderse a sí mismo y a su entorno; a un sobreviviente de los múltiples periodos de proceso evolutivo donde el estrés fue su aliado. Hoy, sin embargo, se convierte en la antesala de una espiral descendente y somos capaces de intoxicar nuestro organismo haciéndole trabajar bajo presión.

Lo ideal es aprender a manejar el estrés cotidiano, para que no se convierta en una situación caótica donde nuestro organismo decae cada vez más. Aprendamos a tomarnos un respiro, no sólo a caminar por el parque, sino a maravillarnos de las pequeñas cosas: el aroma del pasto recién cortado, la textura de la corteza en los árboles. Veinte minutos diarios de ejercicio fortalecerán nuestro sistema nervioso, producirán endorfinas en nuestro cerebro y con ello, las ganas y energía necesaria para poder vivir.

Realiza actos de amor por ti. Eres la única persona que te acompañará toda la vida, has del recorrido un paseo inolvidable, de tu propia compañía la más amena, y agradece las circunstancias que te rodean y que te llevan al crecimiento personal. Cierra la puerta al trastorno depresivo y de ansiedad, atrévete a disfrutar la vida.

Estrés, la puerta abierta a la depresión y ansiedad.

México ocupa los primeros lugares a nivel mundial de estrés, pues el 43% de su población con empleo formal la padece, mientras que Chihuahua, tiene el primer lugar nacional en índice de suicidio. Es una cifra abrumadora, tomando en cuenta que su prevención se dejó de lado como si la salud emocional no tuviese relevancia en nuestras apretadas agendas.

La puerta hacia la depresión y la ansiedad empieza a abrirse cuando el estrés se incrementa, algunos de los signos más recurrentes son, molestias en el aparato digestivo (dolor, diarrea o estreñimiento), mala memoria, dolores de cabeza, falta de energía o concentración, problemas sexuales, cuello o mandíbula rígidos, cansancio, problemas para dormir o dormir demasiado, uso de alcohol o drogas para relajarse, pérdida o aumento de peso. Esto sucede porque la neuroquímica en nuestro cerebro se modifica y la energía para levantarse en las mañanas desaparece. Se experimenta anhedonia, que es la incapacidad para disfrutar aquello que antes degustábamos con placer.

Nuestro cuerpo es una máquina maravillosa, cada pieza de su sistema engarza a un ser vivo con capacidad de comprenderse a sí mismo y a su entorno; a un sobreviviente de los múltiples periodos de proceso evolutivo donde el estrés fue su aliado. Hoy, sin embargo, se convierte en la antesala de una espiral descendente y somos capaces de intoxicar nuestro organismo haciéndole trabajar bajo presión.

Lo ideal es aprender a manejar el estrés cotidiano, para que no se convierta en una situación caótica donde nuestro organismo decae cada vez más. Aprendamos a tomarnos un respiro, no sólo a caminar por el parque, sino a maravillarnos de las pequeñas cosas: el aroma del pasto recién cortado, la textura de la corteza en los árboles. Veinte minutos diarios de ejercicio fortalecerán nuestro sistema nervioso, producirán endorfinas en nuestro cerebro y con ello, las ganas y energía necesaria para poder vivir.

Realiza actos de amor por ti. Eres la única persona que te acompañará toda la vida, has del recorrido un paseo inolvidable, de tu propia compañía la más amena, y agradece las circunstancias que te rodean y que te llevan al crecimiento personal. Cierra la puerta al trastorno depresivo y de ansiedad, atrévete a disfrutar la vida.