Finanzas atropelladas

Roberto es un ingeniero al que le va bien en el trabajo y en la vida. Es gerente de calidad en una de tantas maquilas de la ciudad. Es casado y tiene dos hijos que asisten a colegio privado; vive en una buena casa y tiene dos coches. Se puede decir que vive como la mayoría quisiera.

A Roberto le gusta mucho leer; desde novelas históricas, como el Rey del invierno,  de B. Cornwell o Revolucionarios de J. Furst, pasando por clásicos de finanzas como El hombre más rico de Babilonia, Padre rico, padre pobre, hasta el Ten peor coche que tu vecino de Luis Pita.

La mayoría coincide con la historia de Roberto: Un día a inicios de febrero, va rumbo al trabajo y escucha en las noticias sobre un virus originario de China que empieza a extenderse a otros lugares. Un país muy lejano…

Después, el virus llegó a México y se vio obligado a trabajar desde casa. Al inicio todo iba muy bien, los niños tomando clases en línea, mamá y papá tenían tiempo de platicar sobre planes futuros. Al final era como un tipo de “vacaciones familiares”, pero sin salir de casa.

La vida siguió su ritmo: reuniones virtuales de trabajo, pedir a los niños que hagan caso a su mamá, pagar colegiaturas, hacer video llamadas a los abuelos, hacer la transferencia de la hipoteca, enviar el coche a servicio, una que otra vez pedir comida a domicilio.

Un día cualquiera, en una de tantas reuniones por zoom, les avisan que empezará a recibir el 75% del sueldo… “¡bueno!, eso es mejor que perder el empleo. Cualquiera puede resistir un mes con el salario reducido”.

Un mes se convirtió en otro mes, y otro, y otro… ¡cinco meses! y ahora recibe el 50% de sus ingresos.

La vida sigue “normal”, solo que con ingresos reducidos a la mitad, las cosas empiezan a complicarse. Los niños empiezan a fastidiarse del encierro en casa, los videojuegos ya no son tan atractivos; las pláticas empiezan a tornarse sobre tomar la decisión de cambiar de escuela a los hijos o de tener que vender un carro.

Si tan solo Roberto hubiera hecho caso de ahorrar el 10% de sus ingresos para imprevistos desde hace tres años, ahora tendría siete meses de la diferencia de su sueldo para poder aguantar la situación. Este es el consejo que le daba Arkan en El hombre más rico de Babilonia.

Además, si el dinero estuviera invertido en el ahorro voluntario del afore, tendría al menos un 10% más. ¿Cuánto habría logrado ahorrar si en lugar de pedir comida por medio de una app, hubiera preparado comida en casa?

Roberto recordó que uno de los expertos en finanzas personales de uno de sus libros recomienda un presupuesto que incluye: destinar mínimo el 10% de ingresos netos al ahorro; máximo 15% a la hipoteca, 5% auto, 15% a la educación, 40% para manutención, seguros un 8%, y un 7% para entretenimiento.

Un tanto frustrados, Roberto y su esposa empezaron a buscar soluciones. Se dieron cuenta que estaban dedicando el 35% para la casa, 15% a las mensualidades de los autos, y un 20% a las colegiaturas y las deudas a meses sin intereses los estaban asfixiando. Un amigo les recomendó visitar algunas páginas de educación financiera de los bancos, y la página de CONDUSEF.

Encontraron algunos consejos que les ayudaron muchísimo.

Empezaron por trabajar juntos como familia para administrar el dinero. Fueron honestos y directos de la situación en que se encuentran. Establecieron un presupuesto juntos y ahora le dedican una hora a la semana para hablar como familia de sus finanzas.

Cada integrante de la familia empezó a llevar un registro detallado de los gastos que hacían. Desde las compras en Oxxo, hasta el pago de los planes de celular; se esforzaron por mantenerse dentro de su plan de presupuesto (no más gastos hormiga) y vendieron un coche, lo que les ayudó en la compra de un seguro por desempleo, y lo demás fue destinado a pagar la modalidad 40 del IMSS para asegurar una pensión para su esposa.

Ahora Roberto, ha desempolvado uno de tantos libros que tiene por ahí olvidados: Saber gastar de Gianco abundiz Cabrero.

Aún tienen varios desafíos que superar. Pero el seguir siendo disciplinados en el gasto les permitirá afrontar de manera más astuta los retos venideros.

Finanzas atropelladas

Roberto es un ingeniero al que le va bien en el trabajo y en la vida. Es gerente de calidad en una de tantas maquilas de la ciudad. Es casado y tiene dos hijos que asisten a colegio privado; vive en una buena casa y tiene dos coches. Se puede decir que vive como la mayoría quisiera.

A Roberto le gusta mucho leer; desde novelas históricas, como el Rey del invierno,  de B. Cornwell o Revolucionarios de J. Furst, pasando por clásicos de finanzas como El hombre más rico de Babilonia, Padre rico, padre pobre, hasta el Ten peor coche que tu vecino de Luis Pita.

La mayoría coincide con la historia de Roberto: Un día a inicios de febrero, va rumbo al trabajo y escucha en las noticias sobre un virus originario de China que empieza a extenderse a otros lugares. Un país muy lejano…

Después, el virus llegó a México y se vio obligado a trabajar desde casa. Al inicio todo iba muy bien, los niños tomando clases en línea, mamá y papá tenían tiempo de platicar sobre planes futuros. Al final era como un tipo de “vacaciones familiares”, pero sin salir de casa.

La vida siguió su ritmo: reuniones virtuales de trabajo, pedir a los niños que hagan caso a su mamá, pagar colegiaturas, hacer video llamadas a los abuelos, hacer la transferencia de la hipoteca, enviar el coche a servicio, una que otra vez pedir comida a domicilio.

Un día cualquiera, en una de tantas reuniones por zoom, les avisan que empezará a recibir el 75% del sueldo… “¡bueno!, eso es mejor que perder el empleo. Cualquiera puede resistir un mes con el salario reducido”.

Un mes se convirtió en otro mes, y otro, y otro… ¡cinco meses! y ahora recibe el 50% de sus ingresos.

La vida sigue “normal”, solo que con ingresos reducidos a la mitad, las cosas empiezan a complicarse. Los niños empiezan a fastidiarse del encierro en casa, los videojuegos ya no son tan atractivos; las pláticas empiezan a tornarse sobre tomar la decisión de cambiar de escuela a los hijos o de tener que vender un carro.

Si tan solo Roberto hubiera hecho caso de ahorrar el 10% de sus ingresos para imprevistos desde hace tres años, ahora tendría siete meses de la diferencia de su sueldo para poder aguantar la situación. Este es el consejo que le daba Arkan en El hombre más rico de Babilonia.

Además, si el dinero estuviera invertido en el ahorro voluntario del afore, tendría al menos un 10% más. ¿Cuánto habría logrado ahorrar si en lugar de pedir comida por medio de una app, hubiera preparado comida en casa?

Roberto recordó que uno de los expertos en finanzas personales de uno de sus libros recomienda un presupuesto que incluye: destinar mínimo el 10% de ingresos netos al ahorro; máximo 15% a la hipoteca, 5% auto, 15% a la educación, 40% para manutención, seguros un 8%, y un 7% para entretenimiento.

Un tanto frustrados, Roberto y su esposa empezaron a buscar soluciones. Se dieron cuenta que estaban dedicando el 35% para la casa, 15% a las mensualidades de los autos, y un 20% a las colegiaturas y las deudas a meses sin intereses los estaban asfixiando. Un amigo les recomendó visitar algunas páginas de educación financiera de los bancos, y la página de CONDUSEF.

Encontraron algunos consejos que les ayudaron muchísimo.

Empezaron por trabajar juntos como familia para administrar el dinero. Fueron honestos y directos de la situación en que se encuentran. Establecieron un presupuesto juntos y ahora le dedican una hora a la semana para hablar como familia de sus finanzas.

Cada integrante de la familia empezó a llevar un registro detallado de los gastos que hacían. Desde las compras en Oxxo, hasta el pago de los planes de celular; se esforzaron por mantenerse dentro de su plan de presupuesto (no más gastos hormiga) y vendieron un coche, lo que les ayudó en la compra de un seguro por desempleo, y lo demás fue destinado a pagar la modalidad 40 del IMSS para asegurar una pensión para su esposa.

Ahora Roberto, ha desempolvado uno de tantos libros que tiene por ahí olvidados: Saber gastar de Gianco abundiz Cabrero.

Aún tienen varios desafíos que superar. Pero el seguir siendo disciplinados en el gasto les permitirá afrontar de manera más astuta los retos venideros.