¿Qué tienen en común las empresas FAANG, aparte de ser de las mejores valuadas del mundo? La respuesta es inteligencia artificial.
La inteligencia artificial (IA), explicado de manera muy sencilla, es un campo de la ciencia computacional en donde se crean programas que pueden mostrar comportamientos considerados inteligentes.
Por ejemplo, ¿no les ha pasado que el asistente inteligente de Google les dice cerca de la hora de salida a su trabajo o escuela que hay tráfico, por lo que durarán cierta cantidad de minutos para llegar? Eso, tan sencillo como parece, es inteligencia artificial.
La IA potencializa la computación no sólo para hacer clasificadores de fruta, detectores de rostros y carros autónomos, sino puede ayudar a detectar con mayor exactitud y con más tiempo de reacción diferentes tipos de cáncer; analizar superficies construidas en zonas marginales para adaptar energía solar e incluso para analizar anomalías en la superficie de otros planetas.
Sin embargo, México se mantiene al margen para gestionar proyectos de inteligencia artificial, ya que todavía no se ve un beneficio de inversión en el tema. Otro punto para desarrollar es la falta de personal especializado, el llamado talento oculto.
Una de las empresas que se distingue por impulsar el talento oculto es Omdena, quien trabaja en proyectos de inteligencia artificial que resuelven problemáticas sociales a través de la colaboración con estudiantes apasionados con el desarrollo de la inteligencia artificial.













