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Gisèle Pelicot, una historia de valentía y fortaleza



31
Mar

La vergüenza cambia de bando

Rompió el silencio para transformar el dolor en justicia. Su historia conmueve e inspira.

El nombre y el rostro de Gisèle Pelicot aparecieron en televisiones, periódicos, redes sociales y se calcó en la memoria de miles de personas. La valentía de hacer pública su historia despertó la conciencia entre los jóvenes y empoderó a las mujeres y a las personas que han pasado por este tipo de agresiones a denunciar sus casos sin miedo.

Sobre todo, reveló que las mujeres y sus pares ya no se encuentran dispuestas a callar, sino a trabajar aún más para cambiar tanto el contexto como las condiciones sociales, históricas y culturales en que se vive. Como dijo Gisèle: “Es hora de que la vergüenza cambie de lado y no recaiga sobre las víctimas, sino sobre los violadores”.

“MI MUNDO SE DERRUMBA”

Gisèle tenía lo que se conoce como una vida ordinaria. Nació el 7 de diciembre de 1952 en Villingen-Schwenningen, Alemania. Cuando tenía 5 años, su familia se mudó a Francia, donde, cuatro años después, su madre falleció a causa de cáncer. Al crecer, Gisèle estudió mecanografía y a los 19 años conoció a Dominique, con quien se casó en 1973.

Luego de establecer su hogar en París, Dominique y Gisèle tuvieron tres hijos: David, Caroline y Florian. Durante este tiempo, Gisèle se desenvolvió como madre y profesionista; fue gerente comercial de la empresa multinacional Électricité de France durante varios años. En 2001, la pareja se divorció para proteger sus activos ante una deuda financiera de Dominique y contrajeron segundas nupcias en 2007.

En 2013 se jubilaron y se mudaron a Mazan, donde el 19 de septiembre de 2020, Dominique le confesó a Gisèle que había sido arrestado por grabar por debajo de las faldas de tres mujeres y que salió bajo fianza. Gisèle le contestó que lo perdonaba esa vez, pero que no habría una próxima; también le exigió que se disculpara con esas mujeres.

Semanas más tarde, el 2 de noviembre, la policía citó a la pareja en Comisaría. Gisèle pensó que era parte del protocolo; sin embargo, fue informada de que, tras decomisar el celular y el aparato que usó Dominique para grabar, habían encontrado material que la implicaba. Le mostraron algunas fotografías donde aparecía inconsciente en su habitación siendo ultrajada por varios hombres.

“Mi mundo se derrumba, todo lo que construí durante 50 años”, recordó Gisèle en el juicio. De acuerdo con Forbes, al saber la verdad, uno de los pensamientos que le asaltó fue el suicidio, pero el amor hacia sus nietos e hijos fue mayor.

Previo al descubrimiento, Gisèle sufría pérdidas de memoria y bajó mucho de peso en pocos años, por lo que su familia llegó a pensar que padecía Alzheimer. Pese a los análisis, los médicos nunca se percataron de que su cuerpo había recibido altas dosis de ansiolíticos, causantes de sus lagunas mentales.

CONFRONTANDO EL MACHISMO

Luego de recabar evidencias, como videos guardados en una carpeta titulada “Abusos” en la computadora de Dominique, pláticas entre él y los agresores en el chat ilegal Coco -donde se reunían pedófilos y traficantes de droga-, así como conocer su modus operandi, se determinó que a lo largo de una década la drogó para que decenas de hombres abusaran de ella.

El 2 de septiembre del 2024 comenzó el juicio en el tribunal penal de Aviñón. Las primeras semanas se vio a una Gisèle de 72 años muy diferente a la que hoy conocemos. Iba un poco encorvada; se pensó que estaba a la defensiva y triste, mas nadie intuyó cómo encararía a su esposo, a sus 50 agresores y a la sociedad machista.

Pese a las solicitudes de la fiscalía y abogados, Gisèle exigió un juicio abierto, lo que permitió que el mundo conociera los detalles del caso. Su decisión luchó contra la revictimización y sentó nuevas bases para abordar de manera realista y justa a quienes cometen abusos sexuales.

Esto, aunado a su serenidad, seguridad y firmeza al hablar y comportarse, hizo que la gente observara en Gisèle un ícono feminista, aunque nadie podrá imaginar el dolor que pasó para ser esa gran mujer.

Primero, descubrió que fue ultrajada 200 veces por sumisión química; después, que su esposo lo organizó; en el juicio vio cada video y fotografía de los delitos y fue interrogada por los abogados de los acusados. “Soy una mujer completamente destruida y no sé cómo voy a levantarme. No sé si mi vida dará para entender todo lo que me ha ocurrido”, señaló.

Aunque, al ser cuestionada sobre la razón por la cual mantuvo el apellido de casada, expresó: “Tengo nietos que se apellidan Pelicot y no quiero que sientan vergüenza, sino orgullo de su abuela”. Sí, Gisèle cambió los criterios del juzgamiento: castigar al criminal y su delito al tiempo que se fomenta una sociedad equitativa, empática y sin cosificación.

Por cuatro meses, la sociedad global junto a Gisèle confrontó la realidad: el machismo, sus múltiples manifestaciones y las violencias que engendra, a las cuales innumerables personas intentaron justificar. Los debates en redes sociales, declaraciones de los perpetradores -considerados hombres “comunes”- y de algunas autoridades solo evidenciaron un carácter sistémico, pero evadido.

“Hay cosas que entender y cambiar en cuanto a esta cultura de la violación”, remarcó en una ocasión Gisèle y, ante la negativa de los culpables de reconocer sus acciones, al igual que los intentos de revictimizarla, el 19 de noviembre de 2024, en su última declaración frente al tribunal, calificó el proceso como “el juicio de la cobardía”.

Gisèle cambió el paradigma del prototipo de víctima, le regresó la dignidad al concepto y la voz a quienes ignoran por denunciar. Además, en lugar de ocultarse, se mostró como una mujer llena de conciencia, valentía e integridad. Como ella y otros han señalado, no debería ser la víctima quien se sienta avergonzada, sino los criminales y el acto mismo.

“Todos los hombres, sin excepción, se benefician de un sistema que domina a las mujeres”.

– Manifiesto firmado por 200 hombres del espectáculo y la cultura publicado en el diario Libération.

FAST FACTS

  • La BBC incluyó a Gisèle Pelicot en su lista de Las 100 mujeres más influyentes del año y el Financial Times la citó como una de las 25 mujeres más influyentes de 2024.
  • Dominique, de 72 años, recibió la sentencia máxima de 20 años.
  • Los 50 acusados recibieron condenas de entre 3 y 15 años de cárcel, a fin de que, si apelan, se realizará un nuevo juicio y Gisèle de nuevo buscará la justicia.
  • “Miré hacia el futuro, de lo contrario, sentía que me tragaría un lugar oscuro y nunca podría vivir”, dijo Gisèle durante el proceso judicial.

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Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor. 

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