Sin que sea la ciudad de Chihuahua el municipio con peor alumbrado público del país, o siquiera del Estado, el problema con las luminarias actuales en vialidades y colonias, en conjunto con la pavimentación y el bacheo, ha sido uno de los reclamos más sentidos de la sociedad campaña tras campaña.
Por lo menos desde mediados de la década de los 90’s no se ha hecho una inversión de alto calibre en el alumbrado de la ciudad y cada año que pasa el problema se siente más urgente. Contemporáneamente, por lo menos tres administraciones han intentado hacer algo al respecto con proyectos que en distintas etapas han fracasado. No es tarea fácil, de las más de 80 mil luminarias, el 80% se encuentra en condiciones menos que satisfactorias y eso solo hace que el mantenimiento sea más caro.
La alcaldesa María Eugenia Campos pretende ahorrarle al ayuntamiento ese alto costo haciendo una mega inversión que implica cambiar la totalidad de las luminarias e instalar nuevas en donde no haya -asegurándose de que cuenten con una mejor tecnología-, remover cableado y transformadores que no funcionen, entre otras labores. Busca pues, hacer más eficiente el sistema en su totalidad.
Noble proyecto, no solo por el ahorro que significaría para futuras administraciones municipales, sino por la dignificación de muchas colonias marginadas y el ya mencionado impacto que tiene por lo menos en la percepción de la seguridad pública. Ah, y claro… lo que abone a su carrera para suceder a Javier Corral en el gobierno del estado por allá por 2021.
¿Qué falta? Transparencia, por supuesto. Sería una lástima que el costo fuera más del justo y necesario. Sería una lástima que no todos conozcan las condiciones de las licitaciones y las reglas de la concesión.













