La psicóloga y tanatóloga Margarita Fernández Rosales del COC nos habla de la importancia de la Psicología y Tanatología en el duelo
A lo largo de la historia, el cáncer ha sido documentado. Desde su primera mención en Egipto, hace 5,000 años, hasta los avances del siglo XX, como el descubrimiento de carcinógenos, quimioterapia, y radioterapia. Estos desarrollos resaltaron la necesidad de integrar disciplinas como la psicooncología y la tanatología para abordar los aspectos físicos, los emocionales y espirituales de la enfermedad.
La psicooncología surgió en la década de 1970 como una subdisciplina de la Psicología Clínica y de la Salud, y su enfoque no se limita únicamente al paciente con cáncer, sino que también incluye a su familia y al personal médico. Esta disciplina busca proporcionar un apoyo integral que abarca las múltiples facetas de la experiencia del cáncer.
Por otro lado, la tanatología, que también se integró en los años 70, se centra en brindar apoyo emocional y espiritual, tanto a los pacientes como a sus familias al momento de afrontar la pérdida de la salud y el proceso de recuperación o, en casos no favorables, a prepararse para lo inevitable.

El cambio brusco de un estado de confort y seguridad, como el que ofrece la salud, a un estado de enfermedad, se percibe como una pérdida. Esta pérdida es una de las más difíciles de procesar, ya que la salud es uno de los bienes más valorados por los seres humanos.
La mente humana tiende a protegerse de estos estímulos negativos a través de mecanismos de defensa, siendo la negación uno de los primeros en aparecer. Ese mecanismo actúa como un amortiguador que permite al individuo procesar la realidad de manera gradual. Sin embargo, cuando la mente reconoce que la amenaza persiste, el enojo emerge como una reacción natural frente a la frustración y el miedo.
El proceso de duelo continúa con la etapa de negociación, donde el paciente busca una forma de recuperar su estabilidad emocional y espiritual. Sin embargo, si el paciente no logra superar las etapas anteriores de manera natural, puede quedar atrapado en una fijación. Este concepto se refiere a un estancamiento en una etapa particular del duelo, como la negación o el enojo, impidiendo el avance hacia la siguiente etapa.
Si el paciente logra superar estas etapas, llega a la etapa de catarsis. La catarsis es un momento crucial en el que el paciente reconoce y libera las emociones reprimidas, permitiendo que el duelo avance hacia la aceptación.
Esta etapa final del duelo, la aceptación, es cuando el paciente comprende y acepta la pérdida de su salud, haciendo las paces con su proceso en la búsqueda de la recuperación de su salud.
Pero no todos los pacientes logran transitar por estas etapas sin dificultades. Cuando las etapas se empalman o no se procesan correctamente, es crucial buscar apoyo psico-tanatológico para evitar trastornos como la depresión. Este apoyo es esencial para que el paciente pueda lidiar con las emociones negativas y encontrar un sentido de paz y aceptación, independientemente de su pronóstico.
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