Entre la productividad y mejora de la calidad de vida
Como sector empresarial, coincidimos en el propósito de mejorar las condiciones laborales de los colaboradores de nuestras empresas.
Llegó el retador 2024 con múltiples frentes abiertos que, como país, debemos resolver. Tenemos una gran cantidad de problemas frente a nosotros en espera de soluciones efectivas que en verdad nos lleven a mejorar la calidad de vida y el futuro de los mexicanos.
Temas como la inseguridad, servicios de salud pública precarios, bajo desempeño en nuestro sistema educativo, finanzas públicas comprometidas, aumento de la pobreza y un largo etcétera, sin pasar por alto la fuerte polarización política en pleno año electoral, reflejan los desafíos a sortear en el corto y mediano plazo.
Todos los anteriores son problemas complejos y requieren de soluciones urgentes y efectivas; pero, y sin lugar a dudas, uno de los principales problemas de México es el bajo ingreso económico de su población.
Partimos del reconocimiento de que México, en el contexto de los países de la OCDE, cuenta con uno de los menores ingresos para sus habitantes, al margen de otras condiciones laborales también en desventaja, como las vacaciones, pensiones, jornada laboral, entre otras.
Sin embargo, en ese mismo contexto, la economía mexicana es de las que presenta menores índices de productividad, esto último se debe a múltiples factores que luego abordaremos.

Es imposible desligar el bajo ingreso de los mexicanos de los altos índices de pobreza que tenemos e igual de imposible es desligarlo de la productividad de nuestra economía.
Como sector empresarial, coincidimos en el propósito de mejorar las condiciones laborales de los colaboradores de nuestras empresas; por ello, hemos acompañado importantes decisiones y reformas en este sentido. No obstante, tales objetivos no se pueden lograr por decreto o simple voluntad de los gobernantes. Hay una lógica económica detrás de estas aspiraciones, que no pueden pasarse por alto.
Pasando a los datos, de acuerdo con lo informado por OCDE en 2022, México cuenta con la peor relación Horas Trabajadas vs Salario; en promedio se trabajan alrededor de 43 horas a la semana por un salario de 350 dólares, cuando en países como Dinamarca se trabajan en promedio 27 horas a la semana por un salario también promedio de 1,250 dólares. Sin duda, una gran brecha de rezago para México.
En palabras simples, en México se trabaja mucho más y se gana mucho menos.

Por otra parte, en términos de productividad, los números tampoco son favorables. Por cada hora trabajada en México, el Producto Interno Bruto PIB generado es de 94 dólares, cuando en otros países, como Corea del Sur, es de 121 dólares por hora. Nuevamente, una hora de trabajo de un mexicano produce mucha menos riqueza a la economía del país que la misma hora de un coreano.
Es bueno a que aspiremos a tener las condiciones laborales de países de primer mundo; sin embargo, para lograrlo debemos, a la par, mejorar la productividad de nuestra economía.
Hay múltiples factores que dan por resultado nuestro bajo desempeño en productividad, entre ellos:
- Cancelación de programas de apoyos a las empresas por parte del Gobierno Federal: Emprendimiento, Ciencia y Tecnología, Innovación, Financiamiento, etc.
- Alta regulación
- Ausencia de estímulos fiscales
- Inseguridad
- Energía sucia y costosa
- Ausencia o deficiencia de infraestructura
Se requiere de un nuevo pensamiento empresarial, más humanista y solidario, que ponga al centro de nuestras decisiones a la persona.
Todo lo anterior no significa que los empresarios nos quedemos cruzados de brazos esperando a que el Gobierno corrija una deficiente política pública y que nuestros trabajadores estén condenados a continuar con bajos ingresos hasta que no se corrijan dichos problemas nacionales.
Nuestras empresas tienen muchas oportunidades de que, a través de eficiencias en la operación, mejoremos nuestra productividad y que, a su vez, impactemos positivamente los ingresos de los colaboradores.
Recientemente, han estado en el centro del debate las mejoras a las condiciones laborales de los trabajadores en México, entre ellas, el salario mínimo. Un dato relevante es que en los últimos años se ha producido una clara recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores; es decir, el aumento de sus ingresos le ha estado ganando la carrera a la inflación.
Acorde con datos de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos Conasami -órgano tripartita formado por empresarios, trabajadores y gobierno-, ha habido una recuperación del salario de 110% desde 2018, situación que sin duda abonará a la disminución de la pobreza.

Estos significativos aumentos consecutivos en los salarios mínimos, de entre 15 y 20% en los últimos 5 años, han sido acompañados e impulsados desde el sector empresarial. Desde 2016, en la Coparmex nos propusimos promover una nueva cultura salarial y establecimos como meta concreta que para 2026 el salario mínimo debería alcanzar a cubrir 2 canastas básicas. La meta aún es distante, pero con clara tendencia positiva.
Producto de la iniciativa y con el consenso del resto de los participantes de la Conasami, se introdujo en el proceso de decisión de los salarios mínimos, a partir de 2016, un componente conocido como Monto Independiente de Recuperación MIR, que a la fecha ha sido clave para mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores, ganándole la carrera a la inflación.
Por supuesto, este proceso de mejora de los ingresos de los colaboradores representa un reto para las empresas, especialmente para las micro y pequeñas, que no tienen la solidez financiera de las medianas y las grandes.
Para salir adelante, no hay otro camino que la mejora de la productividad por la vía de eficiencia de las operaciones, tecnificación y digitalización de procesos, así como el aumento de valor de nuestros productos y servicios a los mercados que servimos.
Particularmente, nuestra entidad se encuentra en mejores condiciones que otros estados del país en contribuir a este objetivo de mejorar la calidad de vida de su población, sobre todo por dos factores:
1 Nuestra economía estatal ha estado creciendo en muchas mejores tasas que en México, incluso al doble que del promedio nacional en algunos periodos.
2 La muy arraigada filosofía de responsabilidad social empresarial que en Chihuahua hemos venido construyendo desde muchos años atrás.
Tenemos iniciativas impulsadas por líderes empresariales locales que están siendo referentes a nivel nacional, entre ellos el proyecto de Vida Digna, originalmente liderado por Francisco Santini -expresidente de Canacintra- y Luis Enrique Terrazas -expresidente de Coparmex-, cuyo propósito es mejorar la calidad de vida de los colaboradores a través de un ingreso digno para sus familias.
Un reto adicional es el encontrarse alertas para evitar contaminar este sano y necesario proceso de recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores con el componente político electoral.
En días pasados, el presidente López Obrador declaró que mandará una iniciativa de ley al Congreso para garantizar que los incrementos a los salarios mínimos sean mayores a la inflación; objetivo que, como lo hemos dicho, desde 2016 lo estamos logrando con prudencia económica y por consenso entre las partes involucradas.
Si de algo debemos aprender de la historia reciente, y de las experiencias de otros países, es que los problemas económicos no se resuelven por decreto ni por voluntad de un gobernante, sino que requieren de análisis técnicos y acuerdos entre las partes involucradas.
Actualmente, el estado de Chihuahua se ubica en el Top 5 de mejores ingresos por hogar. Bien por los empresarios, colaboradores y gobiernos locales que aspiramos y trabajamos de manera conjunta por una mejor calidad de vida para nuestras familias.

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Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor.
Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.













