Esta tecnología consiste en utilizar software de diseño para crear objetos que luego pueden ser creados por una impresora que genera modelos en distintos materiales para distintas aplicaciones. Esta tecnología es utilizada diariamente en el campo del diseño industrial y la ingeniería, pero lentamente se abre camino en otras áreas.
Como todo en el mundo de la tecnología, la impresión 3D se ha vuelto cada vez más accesible al público en general (hay impresoras con funciones básicas que inician en los 2,000.00 dlls), el software que se puede utilizar varia en complejidad según el objetivo para que se utiliza y las impresoras van desde pequeñas impresoras con funciones básicas hasta impresoras de gran tamaño que tiene capacidad de imprimir en varios materiales, tamaños y con un nivel de detalle elevado y alta definición.
Básicamente hay dos tipos de impresoras:
a) De adición, que utilizan material fundido que se va depositando por capas y secando al instante hasta lograr producir el objeto diseñado. Actualmente son las más accesibles y las que cuentan con una mayor variedad en materiales, definición y capacidades.
b) Las de reducción, a las cuales se les proporciona un bloque de material y van sustrayendo partes del material hasta lograr formar el objeto diseñado.

El mundo de la medicina no se ha quedado atrás y ha sabido sacar provecho a estas novedades. La impresión 3D va muy de la mano con los avances en imagen diagnóstica médica y digitalización de imágenes. Ahora los estudios (tomografías, resonancias, radiografías, etc.) se manejan típicamente en formatos específicos para imagen médica y pueden ser adaptados al software de impresión 3D con más facilidad.
En la medicina tiene varias aplicaciones entre las que destacan:
- La enseñanza médica: Se pueden crear modelos que semejan órganos o lesiones específicas tomadas de imágenes reales, con el fin de entrenar estudiantes o facilitar a los pacientes la comprensión de sus lesiones.
- Tratamiento médico: Es posible imprimir prótesis personalizadas o implantes que se adaptan a defectos o lesiones específicas de cada paciente basados en los estudios de imagen como tomografía. Las principales áreas de aplicación hoy en día son la cirugía maxilofacial, cirugía de cráneo y la ortopedia.
- Planeación de tratamientos: Especialmente en la cirugía de ósea, se pueden obtener imágenes del hueso enfermo del paciente e imprimirlo, con la finalidad de planear de manera más efectiva una cirugía de mucha complejidad, planeando los implantes (placas, prótesis, tornillos) que se usarán antes de entrar al quirófano. Esto reduce mucho las posibilidades de fallas y mejora los resultados de cirugías complejas. Las especialidades donde se aplica más esta función son la cirugía de cráneo, maxilofacial y ortopédica.
Actualmente en México existen varios laboratorios que ofrecen la impresión 3D a partir de estudios de imagen convencionales que se pueden obtener en casi cualquier hospital. Hay mucho trabajo por hacer especialmente en el área de la impresión de materiales que sean biocompatibles, pero la tecnología avanza rápidamente y hay mucha investigación prometedora en estos campos.













