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La increíble historia de Ole Kirk Christiansen, fundador de Lego



21
Ene

De la adversidad a la creatividad

Su increíble tenacidad e imaginación sentaron las bases de una de las empresas más exitosas del mundo.

Así como con pequeñas piezas de Lego se crean increíbles obras, la empresa se construyó a partir de un sencillo taller, con perseverancia y paciencia frente a las adversidades.

Ole Kirk Christiansen, fundador de Lego, nació el 7 de abril de 1891 en una familia de bajos recursos, en Filskov, Dinamarca. Tras completar la secundaria, trabajó en una fábrica y luego se convirtió en aprendiz de carpintería de uno de sus nueve hermanos.

Al cumplir 20 años, viajó a Alemania y Noruega para ejercer su profesión y perfeccionar sus técnicas. Después, en 1916, regresó a Dinamarca, compró una carpintería en Billund y fundó su negocio: Billund Maskinsnedkeri og Tømreforretning. También contrajo matrimonio con Kirstine Sorensen, hija de un quesero, con la que tuvo cuatro hijos.

Durante años, Ole fabricó muebles y elementos para la construcción de viviendas y granjas. Gracias a su calidad y dedicación, el negocio pudo crecer; sin embargo, varios eventos cambiaron todo por completo.

El gran incendio

En 1924, Ole vio cómo todo su patrimonio se redujo a cenizas. Sus hijos, Karl Georg y Godtfred, encendieron el calentador de pegamento mientras jugaban con la madera y algunas virutas se incendiaron; pronto, el fuego se expandió hasta los cimientos del taller y de la casa, dejando a la familia sin negocio y sin vivienda.

Desconsolado, pero optimista, Ole reconstruyó el taller y la vivienda con considerables ampliaciones. La casa, con el estilo arquitectónico de moda, ganó gran popularidad por los dos pequeños leones que flanqueaban la entrada, así como por su amplia buhardilla. Para solventar los gastos, alquiló algunas habitaciones e incrementó el número de carpinteros para aumentar la producción.

La recuperación casi completa tomó 6 años; no obstante, pronto todo volvió a cambiar.

Tocando fondo

En 1929 inició una oscura época: la Gran Depresión. Las afectaciones del colapso de la Bolsa de Valores de Nueva York y las quiebras bancarias llegaron a Dinamarca en 1930. Ole, como muchos, sufrió las consecuencias: los clientes dejaron de hacer pedidos y el negocio mermó.

Para enfrentar la situación, se dedicó a fabricar solo artículos indispensables para el hogar y despidió de forma gradual a los empleados, diciendo adiós al último en 1932. Meses después y en la quiebra, Ole sufrió el fallecimiento de su esposa tras dar a luz a su cuarto hijo.

Desolado y con 4 hijos menores de edad, Ole intentó echar a andar de nuevo el negocio. Primero, optó por hacer productos asequibles; sin embargo, al ver a su hijo jugar, le vino una idea: fabricar pequeños juguetes con la madera que le quedaba. Así, con entusiasmo, el 10 de agosto de 1932, comenzó su juguetería.

Ante el poco éxito, sus hermanos le pidieron que solicitara préstamos y regresara a lo tradicional, mas Ole no se dejó vencer. Veía en los juguetes potencial: eran sencillos de fabricar, había variedad de inventario y un mercado al cual satisfacer. Yoyos, trenes, camiones y animales para arrastrar se convirtieron en el sueño de los niños.

Una vez más, por la gran calidad, los juguetes se popularizaron, pero ante la crisis económica los padres se negaron a comprarlos. Además, Ole era un mal vendedor; incluso llegó a cambiar juguetes por comida.

Por otra parte, la fabricación de juguetes era tardada: la madera de abedul tenía que pasar dos años de secado bajo el sol y tres semanas en un horno. Después de esto, Ole diseñaba, cortaba, lijaba, ensamblaba, sellaba las piezas, pintaba el juguete y le daba 3 capas de barniz. Eran semanas de arduo trabajo.

Afortunadamente, sus hermosos juguetes fueron pedidos en ciudades vecinas y, con el incremento de ventas, su hijo Godtfred se unió al taller en 1935. El joven de 15 años salía de clases e iba a trabajar en el inventario, la fabricación, venta y diseño de juguetes. Con el repunte de ganancias, contrataron al antiguo personal y en 1934 cambiaron el nombre a Lego.

Lego es la conjunción de las palabras danesas leg godt, que significa jugar bien; y encajó con la filosofía de Ole: crear juguetes para incentivar el desarrollo motriz de los niños pequeños.

Además, Ole era muy meticuloso. Exigió a los empleados que siguieran al pie las guías de diseño, que nunca engañaran al cliente y jamás cedieran a bajar la calidad para ahorrar costos. Cada detalle era importante. Por eso, un día Godtfred grabó en un cartel del taller lo que hoy es el eslogan de la marca:

Solo lo mejor es suficientemente bueno.
Tiempos de guerra

El 1 de septiembre de 1939, Alemania invadió Polonia y un año más tarde, los nazis ocuparon Dinamarca. El miedo de la Segunda Guerra Mundial llevó a las familias a comprar juguetes para distraer a sus hijos de los horrores que se vivían. Esto incrementó las ganancias de Lego.

Por desgracia, una noche de 1942, un cortocircuito provocó un incendio que destruyó la fábrica, los diseños, moldes e inventario. Aunque, por su situación económica, Ole logró reconstruirla, tardó dos años en reanudar la producción. Reiniciaron bajo el modelo de ensamblaje de Ford y en corto tiempo generaron más de 150 modelos de juguetes.

En 1945 acabó la guerra, mas la escasez de materias primas orilló de nuevo a Ole a innovar. Tras participar en convenciones, en 1946 compró una máquina para moldear plástico, un material que ganaba popularidad; también conoció los bloques de madera montables y desmontables, patentados por Hilary Fisher Page y producidos por Kiddicraft.

El mejor invento

Asombrado y con nuevas ideas, Ole produjo en 1949 bloques de plástico parecidos a los de Kiddicraft. Con dificultades, los Lego fueron introducidos en el mercado, pero luego de recibir la queja de un vendedor sobre lo complicado que era apilar los bloques y sin instrucciones, Ole y su hijo se dispusieron a investigar cómo fabricar piezas de encaje perfecto, estabilidad y versatilidad de ensamblaje.

Durante nueve años, diseñaron piezas, y el primer modelo que desarrollaron fue Lego Town Plan nº 1. Sin embargo, no fue hasta 1957 que lograron crear tubos internos que permitían cumplir el sueño de armar toda clase de combinaciones.

El primero en probarlo fue Kjeld Kirk Christiansen, el nieto de Ole y hijo de Godtfried; en ese entonces tenía 10 años y en 1973 se convirtió en el director de Lego.

El diseño fue patentado en 1958 y, cuando Godtfried, nuevo director general, estaba proyectando un sistema de juego para sacar los nuevos Lego al mercado, Ole falleció el 11 de marzo, sin ver el éxito que tendrían ni imaginarse la gran herencia que le dejó a su familia y al mundo.

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