PRO Chihuahua.

La leyenda del café



Saúl Murillo encontró inspiración para crear el Kaldi café en varias partes, desde un artículo de Richard Florida sobre la clase creativa hasta conocer un pequeño tostador de café en Cholula, Puebla.

Por lo que decidió abrir un café y foro cultural al mismo tiempo, se trataba de fusionar el disfrutar de una buena bebida, escuchar música y ver exposiciones de arte visuales interesantes.

Sin embargo, el Kaldi no fue lo único que Saúl creó, también existe Negro Blanco Café. Después de tener 15 años de ideas, pensamientos y experiencias con el café, tomó la decisión de abrir un nuevo proyecto minimalista y delicioso al mismo tiempo.

“Los baristas de Kaldi para mí son la clave de nuestro éxito, aman lo que hacen y se nota en la técnica, en la preparación y calidez en el servicio”, comentó.

Para Saúl, lo más satisfactorio de ser emprendedor es la libertad de poder hacer lo que quieras con las ideas que tengas. El elegir tu equipo de trabajo, convivir con gente talentosa y admirables, es una parte muy importante también.

Todos los días se encuentran situaciones que requieren de una cierta atención especial, sin embargo, son en estas situaciones cuando más se une el equipo de trabajo para lograr solucionarlas.

El must de Kaldi es el expresso con la mezcla de la casa acompañado del panque de plátano casero. El must de Negro Blanco Café en este momento es la Kalita (café filtrado) de Pantelhó, Chiapas con un scone de chispas de chocolate.

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