Lo que ocurre en tu boca afecta tu cuerpo
¿Sabías que una simple infección en tu boca puede afectar tu corazón o tu control de azúcar en sangre? Descubre esta conexión
La cavidad bucal forma parte integral de nuestro organismo y puede ser una puerta de entrada al bienestar o a enfermedades. Problemas como la periodontitis pueden afectar órganos vitales, mientras que padecimientos como la diabetes afectan la salud bucal. Exploremos juntos cómo cuidar nuestra boca para tener una buena salud en general.
Es rutinario que en las consultas médicas nos pidan abrir la boca y decir “ahhh”, y la razón es muy sencilla: la boca revela mucho acerca del estado general de salud de un paciente.
Al ser una parte integral del cuerpo humano y entrada de los aparatos digestivo y respiratorio, algunos cambios en su apariencia pueden indicar enfermedades o situaciones de riesgo para el resto del organismo.
Por ejemplo, un sangrado de encías frecuente podría ser señal de diabetes o deficiencias vitamínicas, mientras que dolores al masticar pueden indicar desde una simple caries hasta el inicio de osteoporosis o artritis reumatoide.
Así como enfermedades generales pueden manifestarse en la boca, la información puede fluir en el otro sentido.

En los seres humanos, son dos las enfermedades bucales más frecuentes: la caries y la enfermedad periodontal. Esto se debe a que la boca es un reservorio natural de microorganismos y, aunque normalmente se encuentran en un equilibrio con nosotros como huéspedes, ocasionalmente el equilibrio puede romperse y generar enfermedades infecciosas que degeneran los tejidos de la boca, inflamando y alterando todo a su paso.
ALGUNOS EJEMPLOS
Las bacterias que generan la enfermedad periodontal tienen una alta afinidad por los tejidos cardiacos y vasculares, por lo que podrían infectar el corazón y causar problemas serios, incluso la muerte.
Algunas infecciones dentales, producto de caries descuidadas, podrían evolucionar e infectar tejidos distantes como el cerebro, los pulmones y el tracto digestivo inferior; y en las mujeres embarazadas se ha demostrado que una mala higiene bucal puede ocasionar problemas con el feto, ocasionando partos prematuros.
Otra situación que vale la pena comentar es el edentulismo. Por mucho tiempo, relacionar la edad adulta con la pérdida progresiva de dientes ha sido adoptado por la sociedad al grado de considerarlo normal.
Sin embargo, las pérdidas dentales ocasionan problemas masticatorios que tienen efectos tanto estéticos como funcionales y nutricionales. El paciente sin dientes no puede comer los mismos alimentos o los tritura ineficientemente, lo que se traduce en falta de aprovechamiento de ciertos nutrientes y trastornos digestivos que pueden ser graves.
En el mismo sentido, la diabetes mellitus también es una enfermedad que ha incrementado en las últimas décadas. Los malos hábitos alimenticios y el sedentarismo han elevado los índices de prevalencia y su afectación en la cavidad bucal va desde dificultad para cicatrizar, aumento en la frecuencia de cuadros infecciosos y una mayor necesidad de consumir medicamentos, como antibióticos.
Curiosamente, los cuadros infecciosos persistentes en la boca ocasionan estados glicémicos inestables, lo que se traduce en una diabetes mal controlada que seguirá mermando la salud del paciente.
De igual forma, otras enfermedades denominadas autoinmunes, donde nuestro sistema de defensa ataca alguna estructura propia, pueden ocasionar estados bucales graves, como la falta de salivación y la ulceración de la boca, donde además las estructuras dentales pueden verse seriamente afectadas.

¿QUÉ HACER?
Como la mayoría de las enfermedades, la prevención es la clave.
Se debe acudir semestralmente al odontólogo o, mejor dicho, al estomatólogo, ya que puede orientar ante la aparición de lesiones sospechosas o después del diagnóstico de una enfermedad crónica, complementando las medidas generales con medidas intraorales que pueden ayudar muchísimo a controlar incluso la enfermedad misma.
Cualquier signo o síntoma dentro de la boca debe ser comunicado al estomatólogo, porque podría significar el inicio de otro padecimiento más serio.
Tu boca y tu cuerpo están conectados más de lo que imaginas. Cuidar tu salud bucal no solo previene caries, pérdidas dentales y mal aliento, también protege tu corazón, tus pulmones y hasta tu metabolismo. La próxima vez que pienses en salud, recuerda: empieza por la boca.
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