El entrenador de campeones del Kung Fu
Lo que comenzó como una pasión juvenil por la cultura china se convirtió en una carrera de 36 años dedicada al arte del Kung Fu. Hoy, José Lira no solo entrena atletas, sino que inspira generaciones desde Chihuahua hasta el escenario internacional.
“Mi mantra es el trabajo; la forma de mantenerse activo y seguir adelante, es el trabajo”.
En 1989, un joven chihuahuense de 18 años encontró en las artes marciales mucho más que un pasatiempo: descubrió un camino de vida. Aquel joven era José Lira, quien, tres décadas después, se ha consolidado como una de las figuras más influyentes en el desarrollo del Kung Fu en México.
Su carrera como atleta fue breve pero significativa. Su maestro, al notar su compromiso y liderazgo, le confió muy pronto la responsabilidad de apoyar en los entrenamientos. Fue una decisión que marcó el inicio de su vocación como formador. Desde entonces, Lira ha dedicado su vida a enseñar, guiando a atletas desde sus primeros movimientos hasta competencias internacionales.
Hoy, José Lira es director de la Asociación Xinju, con nueve sucursales activas; también funge como secretario de la Federación de Wushu de la República Mexicana, secretario estatal y presidente del comité municipal en Chihuahua. Su papel ha sido esencial en la expansión y profesionalización del Kung Fu a nivel local y nacional.
En su trayectoria como entrenador ha cosechado grandes frutos. Ha formado a atletas reconocidos internacionalmente y ha sido mentor de ganadores de 15 premios Teporaca, incluidas dos estatuillas de plata, además de recibir reconocimientos como el “Luchador Olmeca”. Actualmente, se desempeña como entrenador nacional de Kung Fu, diseñando estrategias para el alto rendimiento con una visión integral.
La familia ha sido otro pilar fundamental en su historia. Casado, con tres hijos y cuatro nietos, ha compartido el amor por el deporte con todos ellos. Sus hijos no solo fueron atletas, sino que también se formaron como entrenadores, convirtiendo al Kung Fu en un legado familiar.
José Lira reconoce que los desafíos han sido constantes. El más grande, afirma, ha sido adaptarse al cambio. “Lo más difícil ha sido entender —y hacer entender— que todo evoluciona”, señala. Esta conciencia de transformación lo ha mantenido vigente y conectado con las nuevas generaciones de practicantes.
De las muchas competencias en las que ha participado, hay dos que dejaron una huella profunda: los primeros campeonatos mundiales a los que asistió en China. Más que torneos, fueron lecciones vivas sobre la cuna del Kung Fu y la distancia técnica y cultural que aún separaba a México del país de origen de esta disciplina. Fue un impulso para redoblar esfuerzos.
Hoy, su mirada está puesta en el futuro. Su misión es clara: mantener vivo el trabajo realizado y motivar a más generaciones a descubrir y desarrollar su máximo potencial. Cree firmemente que un entrenador crece a través de sus alumnos y que el éxito se multiplica cuando se comparte.

PREMIOS DESTACADOS:
15 Premios Teporaca
2 Estatuillas de plata
Reconocimientos “Luchador Olmeca”
La historia de José Lira no es solo la de un entrenador exitoso, sino la de un hombre que entendió que las artes marciales van más allá del combate: son una herramienta de formación, de comunidad y de transformación personal. Desde Chihuahua, ha tejido un legado que seguirá marcando a generaciones enteras.
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