Fomentar la responsabilidad en los niños de manera respetuosa es posible
¿Imaginas a tus hijos como adultos responsables, pero no sabes cómo lograrlo sin que sea una constante lucha de poder?
Seguramente te has preguntado en qué momento puedes empezar a fomentar la responsabilidad en tus hijos, quizá ni siquiera sabes por dónde empezar o en un abrir y cerrar de ojos ya pasaron algunos años y aún no has comenzado. Te cuento algunos tips que pueden ayudarte.
La responsabilidad es un valor que podemos empezar a modelar desde que los niños son muy pequeños e inicia con cosas muy simples, pero que requieren mucha paciencia y acompañamiento del adulto. María Montessori hablaba de períodos sensibles donde el niño muestra un interés especial por aprender determinadas áreas, este nace de la observación que lo lleva a imitar, principalmente a mamá.
Como adultos nos causa gracia cuando un niño juega con la escoba, el trapo y pretende limpiar sin éxito. Cuando sucede, con frecuencia el adulto lo detiene para evitar un mayor desorden; sin embargo, estamos coartando su interés. Por eso, es importante darle la oportunidad de intentarlo; aunque lo haga mal, no debemos apresurarnos a corregirlo, tendrás muchas oportunidades para modelarle.
Como todos los valores, la responsabilidad empieza en casa, en el día a día.
➜ Involúcralos
Los niños deben tener tareas en el hogar y no solo las que les corresponden, como recoger juguetes o tender su cama, sino tareas de espacios comunes, como lavar los trastes o limpiar muebles, independientemente de que lo hagan bien. Claro, siempre adaptadas a la edad.
➜ Deja que ellos hagan
Primero hay que entrenar: enseña y acompaña paso a paso lo que tienen que hacer. Con frecuencia veo a papás que esperan que sus hijos hagan tareas cada vez más complejas porque ya tienen edad y esperan darles la responsabilidad y que cumplan sin darse el tiempo de entrenarlos. No porque te hayan observado hacerlo significa que ellos sabrán hacerlo.
➜ Permíteles cometer errores
Es importante no resolver las tareas escolares ni sobre explicarle al niño. Apóyalo si solicita tu ayuda, permítele cometer errores, debe saber que la calificación que se saque está bien porque es suya.
➜ Sean un equipo
Realicen juntas familiares para dividirse las tareas, en ocasiones podrá elegir las más fáciles o entretenidas y en otras, le tocará realizar tareas no tan agradables; ambas son importantes.
Hazlo sentir que son un equipo y que todos colaboran. Procura que se sienta acompañado hasta que domine la habilidad, si una tarea le parece abrumadora divídela en pequeños pasos y si pide ayuda, bríndasela.
➜ Evita premios
Evita premiar, sobornar o castigar. Si ofreces una recompensa después de cada tarea, no tendrá ningún motivo para hacerla cuando no se le ofrezca la recompensa.
Enséñale el motivo por el que se realiza cada tarea, que encuentre su valor.
➜ ¿Cómo motivar sin premios?
Reconoce el esfuerzo, no el resultado. En lugar de decir: “¡qué bien lo hiciste!”, opta por: “¿Cómo te sientes de haberlo realizado tú solo?”
Procura hacer las tareas divertidas, no deben ser una carga, recuerda que a los niños les parecen divertidas hasta que aprenden de nosotros que no lo son o hasta que se sienten obligados. Por esto, es más importante buscar la cooperación que la obligación; puedes negociar siempre y cuando sea justo para todas las partes.
➜ Consecuencias naturales
Son eso que pasa sin la intervención del adulto, por ejemplo: te acuestas tarde, vas a estar cansado mañana. Permítele tomar algunas decisiones, confía en su capacidad y dale la oportunidad de equivocarse y resolver, esto le ayudará a ser más precavido y hacerse responsable.
Los niños aprenden del ejemplo. Si te equivocas hazte responsable de las consecuencias, no intentes evadirlas o tomar el camino fácil. Muéstrale cómo enfrentas las situaciones tomando responsabilidad de tus decisiones.
Si sientes que la situación te rebasa y no logras poner límites sin explotar, busca ayuda profesional.
Fomentar la responsabilidad requiere tiempo, ejemplo, acompañamiento y paciencia.
Los primeros años de vida son fundamentales, es cuando se adquieren la mayoría de los aprendizajes y habilidades, pero aun con los niños de mayor edad se pueden lograr cambios. La conexión será tu mejor aliado, trabaja más en construir una buena relación que en establecer autoridad, de esta manera tendrán una motivación intrínseca a ser responsables y no solo mientras los observas.
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