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Manos en señal del autismo
01
Abr
La empatía es contagiosa, el autismo no

Existen mitos que continúan siendo enormes barreras para lograr una verdadera inclusión de las personas con esta condición.

El Trastorno del Espectro Autista TEA es una condición que se manifiesta, principalmente, en la infancia y persiste a lo largo de la vida. Lo referenciado como espectro corresponde a las diversas características que puede presentar la persona, así como la intensidad de sus comportamientos.

Las personas con TEA presentan dificultades en su forma de interactuar, comunicarse, así como en la manera de percibir el mundo; y pueden tener diferencias en la comunicación social, patrones de comportamiento repetitivos e intereses intensos en áreas específicas.

No existen tipos o niveles de TEA, pero sí niveles de apoyo requeridos por la persona, estos se establecen según las dificultades y habilidades que presente y no son estáticos; puesto que, pueden varían acorde a diversos factores, entre los que destacan:

Características de la persona

Edad en que se detectó y el diagnóstico

Calidad de intervención terapéutica

Es relevante conocer que, muchas de las veces, la condición se acompaña por otros diagnósticos, lo cual hace más complejo el nivel de apoyo requerido.

En 2007, la Organización de las Naciones Unidas OMS instauró el 2 de abril como el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo para aumentar la sensibilización pública sobre el tema y promover la comprensión e inclusión de las personas con TEA. Pero pese al enorme esfuerzo hecho por profesionales, asociaciones civiles, familias y las mismas personas con TEA, aún falta construir un gran camino para la verdadera inclusión.

Existen dos enormes barreras para lograrla: la primera es la desinformación, la cual lleva a la segunda, la falta de empatía. Promover la empatía contribuye a la creación de entornos inclusivos, ya que permite reconocer y valorar las características y experiencias de los demás.

Para aprender a convivir con una persona con TEA, recomiendo primero compartir un momento con ella, luego podrás continuar con las siguientes:
  1. Infórmate acerca de la condición, en fuentes confiables.
  2. Si ya has vivido la experiencia de convivir con una persona con TEA, compártela a través de la descripción de las dificultades que percibiste, pero también las habilidades o cualidades que identificaste.
  3. Identifica o pregunta si muestra alguna alteración sensorial ante ruidos, estímulos visuales, texturas, olores, etcétera; cada persona con TEA tiene un perfil sensorial distinto.
  4. Emplea una comunicación clara y directa, evita sarcasmos, constantes preguntas abiertas y si notas que la persona no comprende la manera en que te diriges, apóyate en su familiar o cuidador.
  5. Presta atención a sus señales no verbales, como gestos y expresiones faciales, ya que pueden ser importantes para que comprendas sus emociones y necesidades.
  6. Respeta las rutinas establecidas, esto le puede brindar mayor seguridad y en caso de un cambio, anticipa a la persona verbalmente o con algún apoyo visual.
  7. Respeta su espacio personal y establece límites claros del contexto.
  8. Encuentra y comparte intereses comunes, esto puede facilitar la conexión e interacción.
  9. Observa signos de agotamiento o malestar y brinda opciones para retirarse o descansar, si es necesario.
  10. Evita tiempos de espera largos, sin estar llevando a cabo ninguna actividad y, de ser necesario, anticipa cuánto tiempo tendrá que esperar.
  11. Entiende que los movimientos repetitivos que haga con su cuerpo son una manera de autorregulación.

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Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor. 

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