El entorno laboral es cada vez más exigente y competitivo
Las empresas deben reconocer que sus colaboradores no son solo recursos productivos, sino seres humanos con necesidades emocionales, físicas y psicológicas que deben ser atendidas, por lo que su bienestar es una prioridad ineludible.
Un día típico para muchas personas comienza temprano, en la mañana, justo cuando suena la alarma, y el teléfono inteligente se convierte en el protagonista de la jornada.
Aún antes de poner un pie fuera de la cama, los mensajes comienzan a llegar: “¿La propuesta de trabajo está lista?”, “¿Asistirás a la reunión de hoy?”, “Los niños tienen presentación en la escuela”, “¿Quién llevará al perro al veterinario?”, “Tenemos una reunión de trabajo a las 6:00 de la tarde”, “Es tiempo de planear la fiesta de cumpleaños”.
Uno tras otro, los pendientes se acumulan y nos abruman, sin importar si aún estamos en la cama o en lugares que, hasta hace poco, se consideraban espacios de desconexión. Hoy, gracias al teléfono inteligente, nos encontramos disponibles las 24 horas del día, incluso en el baño.
Los avances tecnológicos, y en particular los teléfonos inteligentes, han transformado las dinámicas laborales. Estos dispositivos, que sin duda son herramientas valiosas para la productividad, también representan una fuente constante de presión. Los espacios que anteriormente ofrecían un respiro de las obligaciones laborales, como la cama, la mesa familiar o incluso el baño, hoy están invadidos por notificaciones que demandan nuestra atención inmediata.

Este fenómeno ha contribuido a un aumento significativo en los niveles de estrés, lo que ha llevado a que 9 de cada 10 consultas médicas se relacionen directa o indirectamente con el estrés laboral.
Funcionamiento del estrés en el cuerpo
El estrés es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones de presión o amenaza. Cuando nos estresamos, nuestro cuerpo activa el eje hipotalámico-pituitario-adrenal, lo que lleva a la liberación de cortisol, la principal hormona del estrés, secretada por las glándulas suprarrenales. Esta hormona se encarga de preparar al cuerpo para reaccionar ante el peligro, permitiendo que el individuo esté en alerta máxima.
Paralelamente, se libera adrenalina, que aumenta el ritmo cardíaco, la presión sanguínea y la energía disponible para afrontar la situación.
Si bien el cortisol y la adrenalina son esenciales en situaciones de emergencia, los niveles altos y sostenidos de ambas hormonas pueden provocar consecuencias graves. Algunos de los problemas de salud relacionados con el estrés crónico incluyen:
♦ Hipertensión.
♦ Enfermedades cardíacas.
♦ Diabetes tipo 2.
♦ Ansiedad y depresión.
♦ Problemas gastrointestinales, como colitis, síndrome de intestino irritable.
♦ Trastornos del sueño.
♦ Deterioro del sistema inmunológico.
La exposición prolongada al estrés afecta tanto la salud física como la capacidad de concentración, la productividad y, en última instancia, la calidad de vida.

La importancia de los programas de bienestar
Ante estos retos, las organizaciones han comenzado a implementar programas de bienestar dirigidos a reducir el estrés laboral y mejorar la calidad de vida de sus colaboradores. No obstante, los programas no deben considerarse como una simple prestación o nice to have, sino como una verdadera necesidad en el entorno competitivo actual.
Estudios recientes han demostrado que el bienestar laboral, además de mejorar la salud mental y física de los colaboradores, ayuda con la productividad, la retención del talento y la reducción de la rotación de personal.
En un mundo empresarial cada vez más exigente, es importante reconocer que, si todos los colaboradores trabajaran estrictamente en el horario laboral establecido, los resultados serían muy diferentes.
Hoy, las empresas dependen en gran medida del tiempo libre de sus colaboradores, ya sea para responder correos electrónicos fuera del horario laboral o para atender asuntos relacionados con el trabajo en fines de semana. Esta realidad aumenta significativamente los niveles de estrés, lo que hace que los programas de bienestar sean aún más cruciales para la sostenibilidad de las empresas.

Normativas que buscan reducir el estrés laboral
En respuesta a los desafíos que presenta el estrés en el entorno laboral, han surgido en México diversas normativas para regular y mejorar las condiciones de trabajo. Entre ellas se destacan:
NOM-035-STPS-2018: Su objetivo es identificar y prevenir los factores de riesgo psicosocial en el trabajo, como jornadas laborales prolongadas, el acoso o la falta de control sobre las tareas asignadas. Establece que las empresas deben implementar acciones que garanticen el bienestar psicosocial de sus colaboradores, así como realizar evaluaciones periódicas del entorno laboral para reducir estos riesgos.
NOM-036-1-STPS-2018: La norma va orientada en prevenir trastornos musculoesqueléticos derivados del manejo de cargas en el lugar de trabajo. Aunque puede parecer que se enfoca en el esfuerzo físico, también tiene un impacto indirecto en la reducción del estrés, ya que promueve ambientes laborales más seguros y ergonómicos, lo que contribuye a un entorno de trabajo más saludable.
NOM-037-STPS-2023: La norma se enfoca en establecer los lineamientos para garantizar las condiciones laborales de quienes trabajan desde casa. Entre los principales puntos se encuentra la obligación de las empresas de asegurar que los colaboradores tengan los recursos necesarios para trabajar desde casa, así como evitar jornadas laborales excesivas y promover pausas regulares para reducir el estrés.
Programas de bienestar: necesidad empresarial
Ante la creciente demanda de rendimiento y la complejidad de las tareas diarias, los programas de bienestar en las empresas se han convertido en un componente esencial para la supervivencia organizacional. Estos ofrecen a los colaboradores herramientas para gestionar el estrés, reducir los niveles de cortisol y mejorar la salud mental y física, como:
* Práctica de mindfulness.
* Técnicas de respiración.
* Ejercicio físico.
Además, los programas de bienestar ayudan a crear una cultura empresarial más humana y solidaria, donde los colaboradores se sienten valorados no solo por su desempeño laboral, sino también por su bienestar integral.
Las empresas han avanzado tecnológicamente a pasos agigantados, lo que ha generado una desconexión entre las demandas del trabajo y lo que se enseña en las instituciones educativas. Las escuelas no han podido seguir el ritmo acelerado de las empresas, lo que implica que muchas habilidades necesarias para el bienestar y la gestión del estrés no se enseñen de manera adecuada.
Por tanto, las empresas deben asumir la responsabilidad de capacitar a sus colaboradores en técnicas para mejorar su bienestar personal y profesional.

El salario económico atrae talento a la organización, pero solo el salario emocional le fideliza y le permite ser exitoso.
Implementar programas de bienestar mejora la calidad de vida de los colaboradores e impacta positivamente en los resultados financieros de las organizaciones. Como lo demuestran las regulaciones NOM-035, NOM-036 y NOM-037, hacerlo es una necesidad legal, pero también una estrategia clave para enfrentar los desafíos del mundo empresarial moderno.
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