¿Qué tanta sonrisa está permitido mostrar?
Dicen que la sonrisa es el reflejo del alma, pero ¿qué pasa cuando nuestra sonrisa es muy rosa?
La sonrisa es uno de los gestos más importantes de una persona. Una sonrisa amplia y franca establece, sin duda, como pocos gestos del ser humano, un puente de confianza que invita a quienes la perciben a formar un vínculo de empatía y calidez. Es un rasgo característico de pocos mamíferos y casi único del ser humano.
Existe una amplia variabilidad en cuanto a las sonrisas que podemos percibir. Son tantas, que pocas veces nos detenemos a analizarlas, sobre todo si empatan con algún concepto que tenemos preconcebido sobre lo que se observa natural. Sin embargo, existen variaciones anatómicas e incluso raciales que dan como resultado una gran variabilidad en las líneas de sonrisa.
Además, existen sonrisas que, dependiendo de quién las haga, pueden dar a conocer algún rasgo de la personalidad, como aquellas que son exageradas, otras muy discretas y fingidas.
En el plano anatómico/ortopédico, existen variaciones en el crecimiento óseo – principalmente de los maxilares – que pueden generar una proyección excesiva de los tejidos hacia adelante y/o hacia abajo, lo que da como resultado que, al sonreír, el labio superior se eleve y fácilmente se observe el maxilar superior, mostrando dientes y encía.
Cuando la proporción diente-encía es excesiva y predomina la encía, se le conoce como sonrisa gingival. Estos casos deben ser revisados cuidadosamente por un ortodoncista y ortopedista buco maxilar, y entre más temprano en la vida se detecte, los resultados del tratamiento pueden ser muy beneficiosos.
En casos más extremos o cuando este crecimiento óseo excesivo se detecta en la adultez, se debe realizar una cirugía maxilofacial correctiva para eliminar el exceso óseo y devolver a una anatomía facial armónica.
Otra situación más frecuente es aquella en la que, aunque el maxilar haya tenido un crecimiento óseo normal, por diversas causas, tanto fisiológicas como patológicas, los dientes se observan cortos, como si la encía cubriera de manera anormal la corona que debería verse desnuda. Una vez más, al cambiar la proporción encía-diente, la percepción al sonreír es de una sonrisa gingival.
Estos fenómenos en los que la encía pareciera invadir los dientes se deben a diversas causas; principalmente, resultan ser inflamatorios por higiene deficiente. En esos casos, una limpieza dental con ultrasonido suele mejorar mucho el cuadro.

En casos donde el crecimiento gingival es verdadero – tejido gingival hiperplásico – las medidas de higiene resultan efectivas para que la encía se observe sana – color rosa, sin sangrados –, pero para eliminar el exceso de encía se debe optar por un tratamiento quirúrgico; la gingivoplastía es el más común, aunque no el único.
La gingivoplastía consiste en anestesiar localmente el maxilar para realizar pequeños cortes en la encía, que pueden ser con bisturí, electrobisturí o incluso láser, y permitir que se muestre la corona clínica del diente hasta su cuello anatómico; ajustando la proporción diente-encía y permitiendo que los dientes se muestren más.
A veces, el crecimiento de encía viene acompañado de crecimiento de la tabla ósea que sostiene a los dientes, por lo que el tratamiento quirúrgico cambia, aunque el resultado es muy similar.
Recuerda que cada caso tiene sus particularidades y debe ser siempre atendido por un experto, por lo que, ante la duda, debes consultar con el odontólogo especialista de tu confianza. Él o ella te explicarán detalladamente las causas, pasos a seguir y cómo puedes mejorar los aspectos estéticos en casos de una sonrisa gingival.
La forma de cada sonrisa y sus componentes es única.
Aunque en años recientes, una sonrisa con dientes grandes, blancos y perfectos ha sido tendencia y las proporciones diente-encía son estándares de belleza, una sonrisa sana, genuina y sincera siempre mostrará ese lado humano que nos acerca y da confianza. ¡Sonríe!
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