La singularidad de cada rostro
A través de su lente explora la cotidianeidad, sus historias y riquezas ocultas.
Como arte y profesión, la fotografía permite establecer un diálogo y un vínculo con el sujeto, ya sea un espacio, un momento o una persona. Raúl Ramírez, conocido como Kigra, fotógrafo documental, crea esa relación e invita al espectador a reflexionar sobre su entorno y la realidad que le rodea.

El también diseñador independiente eligió esta dirección tras su primera exposición individual, Muertes en La Esperanza, una colección que se opone a las corridas de toros. “Pude ser consciente del gran alcance que tiene el mensaje de un proyecto documental”, expresó.
Desde entonces, la fotografía se ha convertido en una herramienta que le permite opinar y divulgar temas relevantes, así como las costumbres y formas culturales del estado de Chihuahua, en especial de las comunidades rarámuri y menonita

Siempre respetuoso con quienes retrata, Kigra traslada ese valor a su trabajo, evitando transgredir la intimidad de las personas o situaciones delicadas. Además, sus fotografías y su perspectiva, tanto profesional como personal, se enriquecen de la convivencia con las personas que documenta, ya que experimenta y conoce distintos estilos de vida y pensamiento.
Esto último y compartir lo aprendido es lo que más le apasiona de ser fotógrafo. “Es dejar un granito de arena en el desarrollo cultural de nuestro estado”, comentó Kigra, quien igualmente ha colaborado con empresas e instituciones de nivel nacional e internacional.

Sus fotografías, que abarcan desde la belleza natural hasta las complejidades de la condición humana, reflejan su profundo compromiso con la documentación auténtica y significativa.
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Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor.













